Ulises y Argos

Viajar con Perro

En el Mesolítico, con el cambio climático y debido a las inundaciones, el ser humano se vio obligado a abandonar las cuevas y a convertirse en nómada estacional, desplazándose de un territorio a otro y dependiendo de la estación en la que se encontraran. Se cree que, en estas migraciones, los perros ya acompañaban al ser humano en sus largos recorridos, siendo el perro el primer animal que abandonó a sus propios congéneres para formar parte de una familia multiespecie. 

Dicho esto, está claro que los perros no sólo disfrutan de nuestra presencia, sino que también les apasiona acompañarnos en nuestras aventuras. No obstante lo anterior, debemos tener en cuenta que la ruptura que ha experimentado el ser humano con la naturaleza ha hecho que nuestros perros terminen viviendo en un ambiente “antinatural” que podría afectar a la gestión de sus propias emociones. Por lo tanto, dependiendo del carácter y de las necesidades de tu compañero canino, este viaje puede llevaros prepararlo desde quince días a varios meses de trabajo.

Una de las situaciones más habituales que pueden aparecer en el primer viaje multiespecie son las estereotipias, ya que muchos perros comienzan a emitirlas debido a un aumento de estrés y nerviosismo que no consiguen gestionar por ellos mismos. Algunas de las más comunes son el lamido de almohadillas, girar sobre si mismo durante el paseo o perseguirse su propia cola. Sin embargo, si somos capaces de identificarlas a tiempo e implementar determinadas pautas, estas pueden prevenirse y/o eliminarse fácilmente.

Las estereotipias en perros son conductas repetitivas efectuadas sin ningún fin en concreto, las cuales son originadas por estrés u otras afecciones caninas. En ocasiones, estas situaciones pueden desencadenar otras condiciones médicas en los perros e incluso puede ser un factor de riesgo para automutilaciones de cola y extremidades. Por este motivo, es importante aplicar una serie de medidas que conduzcan a la prevención, reducción o eliminación de trastornos compulsivos en los caninos.

Estas conductas repetitivas también pueden ser causadas por condiciones físicas que les generan cierto grado de ansiedad, por ejemplo, enfermedades crónicas, dermatitis, infecciones parasitarias o alergias que han podido sufrir durante el viaje. En caso de deberse a un problema de salud tendremos que apoyarnos en fármacos que ayuden a recuperarse al animal y que estén pautados por una clínica veterinaria. 

Dicho esto, y con la intención de prevenir posibles estereotipias durante el viaje, debemos actuar desde tres niveles distintos: 

    • Para trabajar el nivel trófico puedes plantear diversas formas de alimentación, las que suponen cierto grado de dificultad o las que simulan estar cazando la comida son las que ayudan a liberar mayor cantidad de estrés; este es el caso de los masticables naturales y los juguetes interactivos.
    • Para trabajar el nivel físico puedes escoger entre practicar actividades al aire libre con tu perro, descubrir nuevas zonas o modificar los ambientes de tu hogar a las necesidades del compañero canino (edad, salud, tamaño…), sin embargo, será necesario analizar cómo gestiona el perro cada una de estas situaciones. 
    • Por último, realizar entrenamientos mediante educación canina en positivo mejorará el vínculo y ayudará a reducir el estrés en nuestros compañeros caninos (siempre que se realice como un juego y en sesiones de corta duración de 3-5 minutos al día). 

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